Espiritualidad para niños Otro mundo sería

Cada palabra que de pequeños nos enseñan y todas las formas de actuar que aprendemos de los adultos nos van forjando como personas y, a menudo, nos alejan de la auténtica naturaleza del alma, que es Dios. Y Dios es amor, es la capacidad que la vida se encarga de restaurar en cada uno de nosotros para perdonar, olvidar, tener compasión, ver nuestras limitaciones y aún así aceptarnos y abrazar esas diferencias en los demás… Es escuchar, no juzgar. Es un aprendizaje que empieza mucho antes de nacer y que no culmina con la muerte. Es una lección compartida y a la vez muy íntima, que supone avances y al mismo tiempo retrocesos, que significa libertad y apertura pero también una arrolladora soledad.

Nuestra sociedad ha dado la espalda a la auténtica espiritualidad y cuando le permite revelarse la ciñe al dominio de las religiones. Sin embargo, éstas no son las únicas portadoras del mensaje de Dios. Las tradiciones espirituales de la India, de donde ha bebido Occidente, atesoran una sabiduría milenaria que nos muestra ese camino de vuelta a casa y nos hablan de las leyes metafísicas que gobiernan la vida.

Su legado, junto al ejemplo de los santos y las santas de todas las religiones y tradiciones (auténticos hombres y mujeres de Dios), es la auténtica inspiración para vivir la espiritualidad de forma certera.

Ese conocimiento desprovisto de complejidades es el que deseo transmitir y compartir en esta web, y uno de los objetivos que con ello me propongo es que esta información impregne la educación que recibimos desde la infancia.

¡Cuán diferentes seríamos, si de pequeños nos hubieran explicado en qué consiste vivir! ¡Qué diferencia, si hubiéramos crecido con el hábito de dedicar cada día un tiempo a meditar, a orar, a hacernos amigos de Dios! Otro mundo sería.

Creo que los que transitamos por este sendero tenemos la responsabilidad de ser un vivo ejemplo de esa espiritualidad “en acción” (¡o al menos intentarlo, que ya es mucho!). En mi caso, siento que he de ir un paso más allá y quiero dedicar mi vocación (la Comunicación) a despertar esta consciencia y a contribuir que el conocimiento que atesora llegue y cale en los más pequeños.